miércoles, 24 de mayo de 2017

 



QUIZÁ O QUIZÁS

Sé que en el fondo esperas
(quizá o quizás)
que vuelva a aparecer tras una nube

y te lleve
cogido de la mano

a ese cielo de estrellas amarillas
que un día os contempló,
locos y amantes,
cuando la realidad era utopía.

Antes
del desembarco de la nada.

#SafeCreative Mina Cb

domingo, 21 de mayo de 2017

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ANÓNIMOS

La primera fue anónima y la dejó patidifusa. Y eso que la había avisado. Pero a ver, con la de locos que andan sueltos por el mundo no iban a tocarle todos a ella. Pero sí. Claro que este parecía no ser de los peligrosos. De los psicópatas. De los que te despellejan mientras duermes y luego van a la nevera, se hacen un par de huevos fritos con jamón y después se dan el piro dejándote la casa hecha unos zorros. Incluso buena gente parecía el chico. Tan buena gente que se le hizo raro. A ver si de puro normal iba a aburrirla. Pero no. Una tara tenía. Porque muy normal no era eso. Semejante sobre. Y ese contenido tan particular. Como el patio de mi casa. Que muy bien de la cabeza no podía estar. Pero en fin, se dijo... si hay que jugar se juega. Y ahí está. Jugando. Y echando el ojo al buzón de vez en cuando. Que antes ni lo miraba. Hasta ha vaciado un cajón, el de las bragas en concreto, para guardar las cartas.
Piensa que va a llenarlo.

Ya veremos.

#SafeCreative Mina Cb
 



BOTELLINES Y BAQUETAS

Es intemporal. Lo mismo que los muros de esa calle en la que hemos pasado más de media vida. Lo mismo que el descontento. Lo mismo que la música.

Le tocó crecer en unos años en los cuales la ñoñería no estaba muy bien vista. Y por eso sigue mirando con aparente frialdad. Y se reviste de esa pátina de mujer dura a la que nada puede herir ni transformar.
Viene, como yo, de los tiempos de Aurora y de sus chicas fuertes. De aquellos años en los que la única manera de que te respetasen era aguantar. Gritar. Ser como ellos. No dejarse asustar.
No sucumbir.

Lució durante años una larga melena que caía lacia sobre sus hombros y que tomaba vida propia cuando se sentaba ante los bombos de la batería. Eso y una pesada chupa negra que creo que no se quitaba ni para dormir. Eran los tiempos del Pekín, cuando se apostaba tras el tirador mientras la Jao controlaba la parte musical, rebobinando las cintas con un Bic al tiempo que recogía los vasos y abroncaba a los que intentaban pasarse cinco pueblos.

Hace mil años ya que el bar cerró y que su melena pasó a ser una curiosidad que se deja ver de pascuas a ramos en el Féisbu. Pero ella sigue ahí, incombustible, enjuta y sin edad, regentando un garito un tanto tétrico en el que jamás se hace de día y desde el cual continúa observando el paso de la vida a través de los demás, pero con una diferencia. Y es que esta mujer se ha convertido en una especie de madrina de todo el personal relacionado con el rock de la ribera. Y ha conseguido aglutinar en un espacio mínimo a los más lúcidos talentos de la zona, que se mezclan, semana tras semana, con neófitos del tema y dan forma, cada cual a su modo, a un curioso concierto cuyo resultado nadie puede adivinar. Hay noches en las que el desastre se masca desde el primer acorde y otras en las que la magia se apodera del antro y los presentes tienen el privilegio de asistir a un acontecimiento único. Todo depende de las voces. De los dedos. De la coincidencia en el tiempo y el espacio de ciertos especímenes.

Y ella mira y sonríe, llevando con los dedos el compás sobre la barra. Orgullosa de ellos. De sus chicos. Que le cuentan secretos que a los demás esconden. Cosas que no se atreven a decirles a sus padres. A sus novias. A sus amigos. Porque ella tiene la credibilidad de los adultos encerrada dentro de su carcasa adolescente; despreocupada y un tanto macarra. Tiene ese aire de colega que te deja 100 pavos cuando estás a dos velas y luego se le olvida que se te ha olvidado devolvérselos. Tiene ese espíritu rebelde y anarquista, como de ir a su bola en plan felino, ágil y siempre alerta, atenta a lo que ocurre alrededor, sin despistarse, dispuesta al ronroneo si se tercia pero sin que el otro se olvide de que tiene garras. Una mujer ambigua y generosa (odio la palabra “solidaria”) que se ha acabado convirtiendo, por mucho que le joda, en la Superwoman que, me consta, a muchos de sus clientes les gustaría haber tenido como madre.

#SafeCreative Mina Cb

viernes, 19 de mayo de 2017

La imagen puede contener: una o varias personas, flor, exterior y texto 



Manchas de humanidad en la excelencia
y una gélida brisa a ras del suelo

y el velo de la amnesia que se expande
abotonando grietas en el alma.

Asfixian en silencio
los labios del cobarde.

#SafeCreative Mina Cb

jueves, 18 de mayo de 2017

 



Te deseo
con un ansia enfermiza, lacerante,
desesperada casi...
y tu ausencia me invade el cuerpo entero
y me empapa la mente
y me desborda.

Y sé que no es amor
y no me importa

y sé que a ti tampoco.

Te deseo
como nunca en mi vida he deseado
nadie, nada, ninguno, nothing, niente...
con una fiebre impropia de mi edad,
platónica y ansiosa,
desatada.

Y sé que no es amor
y no me importa

y sé que a ti tampoco.

Te deseo
con toda la angustia del tiempo
que se va escapando,
con hambre y con rabia caninos
con todas mis ganas
con todo mi ser.

Y sé
que no es amor.

#SafeCreative Mina Cb
Imagen: Obra de Man Ray

miércoles, 17 de mayo de 2017

La imagen puede contener: dibujo 


AL RESGUARDO

Elegir
entre la calma
y el turbador desasosiego
de una pasión demoledora.

Permanecer atado
al recuerdo de un hormigueo en el estómago
y ver pasar la vida
anclado en los recuerdos,
átono,
anestesiado...

Plácido morador
del confortable limbo en donde mora
alojado entre arenas movedizas

el gris fantasma de la estabilidad.

#SafeCreative Mina Cb

martes, 16 de mayo de 2017

La imagen puede contener: una o varias personas 



CRISTINA Y EL VIAJERO

Sentada en el suelo con la espalda apoyada contra la pared intercambio mensajes con una chiquita a la que he conocido hace unas horas. Escribe y dibuja y tiene una apariencia rompedora: una de esas personas a las que hay que decir que exploten su talento antes de que el mercancías de la vida les pase por encima. A unos metros de mí y en idéntica posición a la mía, un chico joven con sonrisa amable espera la salida de su tren atrapado en un dos piezas en el que, evidentemente, no se halla. Un hombre libre en proceso de domesticación, me digo, mientras sigo insistiendo a la chiquita, amontonando las letras desde el diminuto teclado de mi móvil, en que tiene que buscar una manera de dar salida a todo ese talento que la vida le ha entregado. Porque sería una pena (y eso no lo pongo) que dentro de unos años acabase, como el chico de al lado, embutida en unas ropas que le impidieran moverse en libertad.

#SafeCreative Mina Cb